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2. Clockwork Prince
Saga: The Infernal Devices
Autora:
Cassandra Clare
Fecha de publicación:
Septiembre, 2011
PROLOGO
¡AVISO! si no has leído la primera entrega, el siguiente adelanto puede contener SPOILERS
Los Muertos Desterrados
La niebla era espesa, amortiguando el sonido y la vista: donde terminaba, Will Herondale podía ver el comienzo de la calle delante de él, resbaladizo y mojado, negro con lluvia, y escuchar las voces de la muerte.
No todos los cazadores de Sombras podían escuchar fantasmas, y tampoco los fantas escogían ser oídos, pero Will era uno de los pocos que podía. Entre tanto se acercaba al viejo cementerio, aquellas voces se elevaban en un coro músical irregular: lamentos y súplicas, llantos y gruñidos. Este no era un cementerio pacífico, pero Will sabía eso; no era la primera visita a Crosse Bones Graveyar cerca del puente de Londres. Hizo lo mejor que pudo para bloquear las voces, encorvando sus hombros asi su collar cubria sus oídos, la cabeza abajo, una fina capa de lluvia mojando su negro cabello.
La entrada al cementerio estaba a mitad de la cuadra: un par de puertas de hierro forjado estaban puestas en una alta pared de piedra. Cualquier mundano que pasaba podría ver el espesor de las cadenas que unía a las puertas cerradas, y la señal que decía cerrado - habían pasado quince años desde que un cuerpo fue enterrado aqui, pero el lugar se mantenía por sí mismo, todavía sin profanarse. Mientras Will se acercaba a las puertas, algo no mundano se materializo fuera de la nebliba: una gran aldaba de bronce en forma de mano, los dedos huesudos y esqueléticos. Con una mueca, Will extendió una de sus enguantadas manos y levantó la aldaba, dejandolo caer una, dos, tres veces, el ruido metálico resono a través la noche como sacudiendo las cadenas del fantas de Marley.
Por un período largo, nada sucedió. Detrás de las puertas, Will vió niebla, elevándose como el vapor de la tierra, oscureciendo las lápidas y alargando, parcelas desiguales de tierra entre ellos. Lentamente la niebla comenzo a elevarse y unirse, tomando un misterioso birllo azul. Will puso sus manos en las barras de la puertas; la frialdad del metal se filtró a través de sus guantes, dentro de sus huesos, el temblo. Era más que un ordinario frío - cuando los fantasmas se levantaron, drenando energía de su entorno, privando el aire y el espacio de los calientes alrededores. Los cabellos del cuello de Will se erizaron y se levantaron mientras la niebla azul se arremolinaba, dando poco a poco la forma de una anciana, con un vestido arapiento y delantal balnco, con cabeza inclinada.
"Hola, Mol" dijo Will. "Tu luces particularmente bien esta tarde, si me lo preguntaras."
El fantasma levantó su cabeza. La vieja Molly era un espíritu fuerte, uno de los más fuertes que Will se había encontrado. Incluso aunque la luna nueva azechaba por un hueco en las nubes, ella lucía duramente transparente, su cuerpo era solido, su espeso cabello de color rubio-gris trenzado sobre sus hombros, su piel, sus manos rojas apoyadas en sus caderas. Solo sus ojos eran huecos, dos llamas azules parpadeaban en las profundidades.
"William Herondale" dijo. "¿De regreso tan pronto?"
Ella se movió hacia la puerta con ese deslizamiento peculiar de los fantasmas. Sus pies estaban desnudos y sucios, a pesar de que nunca tocó el suelo.
Will se inclinó contra la puerta. "Sabes que extrañaba tu hermosa cara."
Ella sonrío, sus ojos parpadearon, y alcanzó a ver su esqueleto debajo de su medio-transparente piel. Arriba, las nubes se habían cerrado de nuevo, nubladas, tapando la luna. Inutilmente, Will se pregunto que había hecho la Vieja Molly para ser enterrada aquí, lejos de tierra consagrada. Muchas de las voces fantasmales de la muerte pertenecían a prostitutas, suicidas, y fetos - aquellos que no podian ser enterrados en un cementerio sagrado. Aunque Molly había manejado la situación de manera rentable para ella, asi que tal vez no le importaba.
Ella rió. "Entonces, ¿Qué es lo que quieres Cazador? Veneno de malphas? Tengo la garra de un demonio morax, muy bien pulida, el veneno en la punta, totalmente invisible-"